jueves, 21 de marzo de 2013

Tras las Mentiras

Primera entrada Nuestro cerebro experimenta un gran estrés a la hora de mentir, más aún si se es nuevo en ello, pero uno no puede estar atento a todos los detalles y es que nuestra mente en cada momento nos delata ¿Cómo? Nuestra expresión corporal.

 
De acuerdo a Paul Ekman, el mentir es un proceso dividido en tres fases bien definidas. La primera podría considerarse la de evasión, la segunda de duda y la tercera de mentira activa. En esta última, hace falta pensar en la verdad, inventarse una historia, pensar en el cómo, cuándo, dónde y por qué, darle credibilidad, etc; pero no nos damos cuenta del factor más importante: La naturalidad.

 Ira, Sorpresa, Asco, Miedo, Tristeza y Felicidad son las expresiones más simples del ser humano. Cada una implica la puesta en marcha grupos musculares que se coordinan para expresar un significado. Paul Ekman, eminente psicólogo en el campo de las emociones y de las expresiones faciales, fue el primero en darse cuenta de la importancia de nuestras emociones en la comunicación, llegando a clasificar nuestras expresiones según el músculo que activa y su significado. Actualmente, sus investigaciones son la base de complejos sistemas informáticos capaces de detectar intenciones en nuestras acciones analizando nuestras caras (por ejemplo saber cuándo estamos muy cansados como para conducir).

No seas presa del engaño, un movimiento descuidado, un simple gesto descoordinado o un cambio en el tono de voz implica una irregularidad en lo que la persona te cuenta. Incluso el mismo Paul Ekman deja a la venta un sistema de aprendizaje y entrenamiento para la detección de las expresiones faciales o METT.

Aquellos que no tenemos dinero simplemente visitamos esta página, más que nada para ver si Rajoy se delata o no hablando de Sobres.

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